El origen de la bodega se remonta al siglo XVIII. Aunque la tradición vitivinícola es anterior, es en 1760 cuando nuestros antecesores la conciben como negocio.

La gran riqueza de nuestra bodega es el legado de nuestros antepasados: la tierra y los clones más idóneos, cuya selección ellos realizaron con el paso del tiempo.
El abuelo de la generación actual continuaba utilizando procedimientos artesanales: transportaba el vino en camión con botos y pipas y tenía una tienda de vinos en Zaragoza llamada Mi Tienda, la cual ya no existe. Cuarenta años después, los herederos, José Benito Pablo y su esposa Pilar Hernández, adquirieron otra bodega con el fin de mejorar los procesos productivos.